En ocasiones…, veo luces

por Miguel Ángel Herrero Rodríguez, profesor de secundaria y miembro de OSAE

Todos los aficionados a la astronomía miramos al cielo de noche, pero no podemos por menos hacerlo también de día. Inconscientemente mantenemos regularmente georeferenciadas las posiciones del Sol y la Luna. Además, solemos alzar la vista al cielo durante el día, para al menos intentar deducir las posibles condiciones meteorológicas de la observación astronómica de la noche. Conocemos que cuando aparecen cirros, esas nubes altas, deshilachadas y tenues, estos nos están indicando cambios en las condiciones atmosféricas y por tanto la dificultad de tener una noche adecuada para la observación de estrellas. De hecho, los cirros suelen originarse en los frentes cálidos cuando una masa de aire caliente y húmedo asciende sobre una masa de aire frío hasta una altura lo suficientemente alta como para que las gotitas que forman las nubes se congelen en cristales prismáticos hexagonales. Y es aquí cuando, observando cirros, “en ocasiones vemos luces” con formas circulares y a veces con los colores tenues del arco iris. Son los halos atmosféricos o anillos luminosos relacionados con la refracción de la luz en los cristales hexagonales de hielo. Para observarlos debemos animarnos a buscarlos cuando detectamos un cielo con una fina capa de cirroestratos.

Los halos se forman principalmente por la luz del Sol, aunque también son habituales los originados por la luz de la Luna, tal y como indica el refrán “Luna con halo, a la mañana mojado”. Son generalmente poco vistosos y en su mayoría son poco brillantes, con colores muy suaves que suelen pasar inadvertidos excepto al hábil observador de los cielos. Existen muchas variantes de halos. El más común es el halo de 22º alrededor del sol o de la luna. Si está completo es un anillo difuso de luz de radio aproximadamente 22º y una anchura que no llega a 1,5º alrededor del Sol o de la Luna. Generalmente solo vemos una parte del anillo, a menos que la nube ocupe una zona muy amplia del cielo. Frecuentemente sólo es visible la parte superior, dado que se observa mejor cuando el sol está bajo en el horizonte. Un halo de 22º se produce por la refracción de la luz que pasa por los pequeños cristales hexagonales de hielo en forma de columna que caen dando vueltas en el aire de modo que cada cristal actúa como un prisma de refracción. Se requiere una distribución uniforme de cristales de hielo orientados al azar y girando según su eje mayor a medida que van cayendo. Se intuye que el borde exterior del halo está más definido y es ligeramente rojo.

halo solar

Halo solar de 22º
Fuente: Pixabay, Natalia Kollegoba (Creative Commons)

 

Los parhelios, también llamados falsos soles, se observan como trazos luminosos, ligeramente alargados, sobre el trazo del halo de 22 º en posición horizontal, aunque puede no verse el halo. Se forman por refracción de la luz solar pasando a través de cristales de hielo aplanados, que caen con su base aproximadamente paralelos al suelo. Los parhelios pueden mostrar el color rojo del arco iris en su extremo más cercano al Sol. Además, llegan a ser muy brillantes cuando el Sol se encuentra en el horizonte.

parhelio

Parhelio
Fuente: Wikipedia

 

Otro efecto de luz observable en el cielo diurno son las columnas de luz o pilares solares visibles al amanecer o al atardecer. Es una fina línea vertical sobre el lugar en el que el sol está a punto de salir o a punto o de meterse. Se debe, no a la refracción, sino a la reflexión de la luz del Sol en cristales grandes de hielo aplanados, cayendo al suelo de forma horizontal, de modo que cada cristal ejerce de pequeño espejo que en conjunto originan este bonito efecto.

columna solar

Pilar o columna solar
Fuente: Wikimedia Commons

 

Otros halos que son menos frecuentes son los halos circuncenitales y circumhorizontales. Ambos tienen colores más brillantes que los anteriores y son formados por procesos de refracción en cristales de hielo aplanados. Su origen se diferencia en la altura a la cual se forma cada uno, obviamente relacionada con la altura a la que se encuentra el Sol. Los arcos circuncenitales son visibles cuando el Sol se encuentra a menos de 32º sobre el horizonte, y los circunhorizontales cuando el Sol está por encima de los 58 º, por lo que, de ver esto últimos, en nuestras latitudes sería en primavera y hora cercana al mediodía.

halo circuncenital

Halo circuncenital
Fuente: Wikipedia

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s